Fuente: innovacionenbanca.com
La mayoría de los pagos que realizamos para nuestras compras cotidianas se encuentran ubicados en el rango de las pequeñas cantidades que entendemos como micropagos. Así, en una primera aproximación, podríamos decir que un micropago es una transacción comercial cuyo montante puede ir desde un céntimo hasta el equivalente a un billete pequeño.
Por su reducida magnitud, los micropagos han sido considerados tradicionalmente operaciones de bajo margen para las entidades financieras y, por ello, se han realizado mayoritariamente en efectivo, con las dificultades que eso implica para el crecimiento del comercio electrónico. El negocio de los pagos electrónicos movilizó en su día a colosos como Visa o Mastercard, que se pusieron a la cabeza del desarrollo de un sistema seguro para la realización de compras online de pequeña cuantía. A estas empresas pronto se unieron alternativas como PayPal, luego adquirida por eBay, que a día de hoy se constituye como el sistema de pagos y micropagos por Internet dominante y con mayor presencia a nivel mundial.
La gran problemática que siempre ha rodeado a los micropagos y que limita sus posibilidades es el elevado precio relativo de las transacciones de micropago a través de medios tradicionales, encarecimiento que habitualmente repercute en el margen del vendedor, que es quien asume la comisión como un gasto de comercialización. Esta comisión, generalmente variable pero con un mínimo de cuantía fija, supone un porcentaje muy elevado del beneficio en un negocio basado en el comercio a pequeños precios. » Leer más: Micropagos, Monedas Virtuales y Facebook

Zong
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Facebook actualizó el 29 de mayo sus términos y condiciones para dejar todo listo para el lanzamiento de su nueva plataforma de pagos, la cual ¡ya se encuentra operando!.
