emol: El tema de la biometría aplicada a los medios de pago está sonando fuerte en el mundo como una fórmula para evitar robos y fraudes. Y los consumidores lo aplauden entusiastas.
Cuando una tecnología funciona, hay que estrujarla al máximo. Eso es lo que ha ocurrido con la biometría, que durante años ha demostrado su eficiencia para el reconocimiento y autenticación de personas a través del reconocimiento de rasgos físicos únicos en cada persona.
Por eso hoy la última tendencia habla del uso de la biometría en las tarjetas de pago.
Así se demostró en el último Congreso y Exposición de Tarjetas y Medios de Pago (CIT 2007) que se celebró hace poco en Madrid, España. En esta reunión, el tema de la huella digital con sensor térmico incorporado fue grito y plata en la industria y entre los consumidores.
Es que los usuarios son los más contentos con esto, ya que la preocupación por la seguridad aumenta en la misma medida en que sube el volumen de actividades y las transacciones que dependen de la tecnología.
De hecho, el mayor miedo de la sociedad actual – según una encuesta realizada por la empresa VISA en España- es el robo de información personal y financiera. El 64% considera que es la mayor amenaza de nuestro mundo, frente al 58% que teme ser víctima de un ataque de un grupo armado.
El uso de una tarjeta y una identificación biométrica asociada a ella terminarían con la mayor parte de los ataques de skimming, nombre por el que se conoce el clonado de tarjetas de crédito, y de surfing, o lectura del PIM desde el hombro de quien teclea o con cámaras de video.
“El 70% de los bancos negocia proyectos para poner en marcha cajeros más seguros, con mejores medidas antifraude“, asegura en un comunicado de prensa Francisco de Asís Romañán, presidente de la empresa Xelios en España.
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