Hay que buscar que las ayudas de Familias en Acción sirvan para mitigar la pobreza y la bancarización cumpla su cometido.

Una de las herramientas utilizadas por el Gobierno Nacional para mitigar la pobreza, evitar la deserción escolar y mejorar la nutrición de la niñez es el otorgamiento de subsidios, a través del programa de Familias en Acción.
El número de personas beneficiadas de Familias en Acción ha venido creciendo en los últimos cuatro años al pasar de 500.000 a cerca de tres millones. Inicialmente, estos subsidios se entregaban en efectivo y demandaba una logística importante para convocar a las familias en unos sitios definidos, al igual que asegurar el transporte de valores, generalmente por vía área, dadas las condiciones geográficas y de seguridad.

Este esquema de distribución de subsidios generaba amplia congestión en las oficinas o sitios donde las alcaldías escogían para dichos eventos, que en muchas ocasiones obligó a la fuerza pública a intervenir por los desordenes presentados. Si el beneficiario no se presentaba en los días definidos, el subsidio se perdía. Esta situación creó la costumbre en las familias de retirar el monto total del subsidio en una sola transacción.

A partir de esta experiencia y del fortalecimiento de las iniciativas de la política de Banca de las Oportunidades, al igual que de la necesidad de buscar financiamiento externo para la sostenibilidad del Programa, se estructuró, a partir del año 2009, la distribución de subsidios en todo el territorio nacional a través de cuentas electrónicas creadas por el Gobierno Nacional, las cuales otorgan condiciones especiales a los tarjetahabientes como dos retiros y una consulta de saldo sin costo, sus saldos son remunerados y la tarjeta no tiene cuota de manejo.

El Gobierno Nacional y la Banca Multilateral, para llevar a cabo esta nueva etapa del Programa, realizó una convocatoria pública, donde únicamente se presentó una entidad financiera (el Banco Agrario) a la cual se le adjudicó el pago de los subsidios por el término de dos años, con la obligación de que, al concluir el plazo del contrato, todas las familias beneficiarias estuvieran bancarizadas y se contara con canales de pago en las 1.102 localidades del país.
A pesar de que el nuevo esquema ha significado un avance importante en los canales y medio de pago, la cultura de retiro en los primeros días se ha mantenido, a pesar de las campañas de que los recursos no se pierden, dado que han sido depositados en la cuenta de cada beneficiario. Así mismo, se han presentado innumerables problemas con el uso del medio de pago por falta de cultura financiera. En unos casos, la recordación de las claves y en otros, mandar a plastificar la tarjeta.
Para la entidad financiera responsable de los pagos bancarizados hasta el mes de Febrero de 2011 implicó mejorar ostensiblemente la disponibilidad de canales principalmente en cajeros automáticos y Corresponsales No Bancarios, al igual que hacer alianzas con redes de bajo valor para poder atender adecuadamente este compromiso.
Desde el 2008 hasta el 31 de Diciembre de 2010 dicha entidad bancaria jalonó un importante proceso de modernización y mejoramiento de los canales de distribución. Sin embargo, requiere emprender nuevos proyectos en este campo para evitar las congestiones que se siguen presentando, mejorar ostensiblemente los canales de servicio para reducir costos de operación. Así la transaccionalidad la podrá realizar a través de canales electrónicos y convertir a las oficinas en salas de venta, pues la alta congestión aleja a los clientes naturales del Banco, perdiendo así volumen de negocio y, por consiguiente, rentabilidad.

Ahora, cuando finaliza el convenio de pagos de Familias en Acción, con la actual entidad financiera es el momento de introducir cambios importantes para que los propósitos de mitigar la pobreza sean exitoso y el proceso de bancarización cumpla su cometido.
Sigue siendo de vital trascendencia que la entrega de la cuenta electrónica vaya acompañada de procesos de cultura financiera no sólo enseñando el uso del medio de pago, sino también profundizando en las ventajas de las cuentas de ahorro como instrumento financiero para contribuir en el mejoramiento sostenido de las condiciones de vida. Si bien la Dirección de Banca de las Oportunidades del Gobierno Nacional ha venido realizando un piloto para incentivar el ahorro de estas familias, es necesario profundizar el alcance del programa.

Igualmente, es viable reducir los costos de distribución de subsidios a través de la utilización de canales electrónicos de más bajo costo, como la banca celular que permita notificar la consignación, realizar transferencias entre cuentas, realizar compras en establecimientos comerciales y pagos de servicios. Este canal permite realizar en el mediano plazo una migración del medio físico (tarjeta actual) a uno totalmente virtual que reduce costos de administración y que brinda mayor seguridad al cliente en la medida que evita su clonación.
De todas formas, el Gobierno Nacional, al escoger la nueva entidad o las entidades que se han de encargar del pago de subsidios de Familias en Acción, debe definir claramente unos Niveles mínimos de servicio, disponibilidad suficiente y competitiva de canales electrónicos, exigiendo necesariamente banca celular por los beneficios en la calidad del servicio y en la reducción de costos, al igual que el compromiso de ofrecer valor agregado a los clientes más allá de la cuenta de ahorro, pues existe la oportunidad de brindar productos adicionales, como el microcrédito.

Así mismo, es necesario bancarizar a los pequeños establecimientos de comercio de las poblaciones menores a 50 mil habitantes para que reciban los medios de pago electrónico, y se reduzca por esta vía el componente de mayor peso en los costos de distribución que es el trasporte aéreo del dinero. A estos negocios es factible ofrecerles condiciones especiales tanto en las cuentas bancarias como en el impuesto del 4 por mil para incentivarlos a vincularse.

Es claro, entonces, que si se quiere mejorar impacto de los subsidios sobre el desarrollo, los cuales tienen un alto costo para el Estado, es necesario optimizar los canales de distribución, unido a una fuerte cultura financiera y al otorgamiento de productos y servicios financieros adicionales a los beneficiarios del Programa para romper así la trampa de la pobreza.

1.102 poblaciones del país cuentan con puntos de pago mensual de los subsidios del programa Familias en Acción, del Gobierno.

3 millones de beneficiarios es la cifra más cercana de personas que reciben cada mes las ayudas de Familias en Acción.

JESÚS ANTONIO VARGAS O
Especial para PORTAFOLIO

jesusvargas.orozco@gmail.com

Fuente:portafolio.com.co

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