Rankia.com:”El Inversor Inteligente” de Benjamin Graham. Este libro, también conocido como “la biblia del Value Investing” es una referencia ineludible para los interesados en él y en la inversión a largo plazo en general. Según Warren Buffett, este es “con diferencia, el mejor libro de inversión que se ha escrito”.

Si se tuviese que definir El Inversor Inteligente en una sola palabra, esa palabra sería sensatez. A lo largo del libro se puede ver como Benjamin Graham explica de una manera completamente coherente y sensata la manera de explicar su visión de la inversión y de la conducta de los mercados a corto y largo plazo. Otro factor destacable del libro es su simplicidad. Este libro sirve tanto para licenciados universitarios como para personas sin grandes conocimientos en bolsa que quieren sacarle rendimiento a sus ahorros a largo plazo.

El libro diferencia entre inversor (a largo plazo, que compra empresas) y especulador (que busca ganancias a corto plazo sin importar la empresa). Recomiendo principalmente el libro para inversores a largo, no para traders, que seguramente pensarán que no les puede servir para nada a la hora de especular a corto plazo.

 

El libro contiene una buena cantidad de ejemplos que sirven para ilustrar las teorías del libro, así como las grandes ineficiencias que puede llegar a tener el mercado. Uno de los ejemplos que llama la atención fue el de las acciones preferentes de “Textile Finishing Machinery Company”. Las acciones preferentes de la compañía cotizaban a 3$ en 1940. La empresa había perdido su capacidad de generar beneficios y, por lo tanto, en 1943 los accionistas decidieron en la junta general liquidar la compañía. Una vez liquidada la compañía, los accionistas recibieron un total de 190$ del dinero recaudado en la liquidación. Un beneficio del 6233%. Es un ejemplo extremo, pero con él podemos ver hasta dónde pueden llegar las ineficiencias del mercado.

 

Uno de los problemas que se puede adjudicar a este libro es la falta de ejemplos de equivocaciones que nos muestren como empresas que parecían claro ejemplos de compra por un inversor en valor se convirtieron en un chasco. Seguro que Benjamin Graham tuvo varios errores de este tipo, y conocerlos podría muchas veces ser más instructivo que conocer sus aciertos.

 

La estrategia del inversor inteligente es buscar empresas infravaloradas por el mercado, escogiendo las empresas en las que invertir por su valor fundamental en lugar de basarse en las opiniones de terceras personas o en la tendencia de los mercados. Una vez escogidas las empresas adecuadas, sólo hay que espera a que el mercado vuelva a valorarlas dándoles su precio correcto.

 

Benjamin Graham utiliza la parábola del señor Mercado (Mr. Market) para explicar su visión de cómo actúa el mercado a corto plazo. El señor Mercado tiene una especie de problema neurótico, que hace su humor cambie drásticamente desde un optimismo arrollador a una depresión absoluta. En los momentos de depresión vende su empresa a precios inferiores a su valor real y en los momentos de optimismo compra por encima de ese valor. Estos cambios en su valoración de las empresas se deben a sus cambios de humor, sin tener en cuenta el valor real de las acciones que vende.

 

Por lo tanto el inversor inteligente puede aprovecharse de estos cambios de humor del señor mercado y comprar cuando éste tiene momentos de depresión y vende muy barato, y vender en los momentos que el señor mercado está eufórico y paga mucho más dinero por las acciones. En conclusión, estas fluctuaciones del mercado son una oportunidad, y no sinónimo de riesgo.

 

Otro aspecto importante a la hora de invertir es el Margen de Seguridad. Podemos decir que el Margen de Seguridad es uno de los conceptos centrales de la inversión en valor. Este margen de seguridad es la diferencia entre el valor que nosotros le damos a una inversión con respecto a su precio actual. Por ejemplo, si nosotros estimamos que el valor intrínseco de una compañía es 10 mientras que su precio actual es de 5, el margen de seguridad sería del 50%.

 

Por Por último, Benjamin Graham concluye su libro recordando que toda inversión en una compañía debe ser considerada como una inversión en un negocio (que es precisamente lo que es, aunque muchos no lo tienen en cuenta). Por lo tanto, estas inversiones deben seguir los mismos principios que cualquier inversión en una empresa de cualquier tipo.

 

Estos cuatro principios de inversión en empresas son los siguientes:

  1. Conoce lo que estás haciendo, conoce tu negocio

  2. No dejes a nadie dirigir tu negocio

  3. No hagas ninguna operación (compras, inversiones, etc.), a no ser que cálculos fiables muestren que hay una posibilidad clara de lograr un beneficio razonable. En particular, mantente lejos de operaciones en las que tengas poco que ganar y mucho que perder.

  4. Ten el valor que te da tu conocimiento y tu experiencia. Si llegas a una conclusión a partir de unos hechos y si sabes que tu criterio es sensato, actúa en base a ello, aunque otros puedan dudar o no estar de acuerdo.

Finalmente este libro es un clásico imprescindible para los inversores en valor para personas con todo tipo niveles de conocimiento en los mercados. Además, es uno de esos libros que conviene releer cada cierto tiempo para no desviarse y recordar cuales son los principios fundamentales del inversor inteligente.

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